Las elecciones a la presidencia de Brasil tienen al candidato Flávio Bolsonaro como el vencedor de la primera vuelta, en la que con el 47,03% de los votos derrotó al actual Presidente del país, Lula Da Silva. A pesar del gran resultado del senador ultraconservador, tendrá que volver a ganar en las urnas el próximo 25 de octubre para confirmar su legislatura y suceder al candidato progresista en el país sudamericano.
Con la victoria de Flávio, surge la necesidad de revisar la lista de propuestas sociales y económicas que buscan cambiar el país brasileño hacia un modelo ultraconservador, tendencia que está presente en diferentes países del continente americano con una mayor presencia de la derecha.
‘Para que Brasil venza el atraso’ es el lema de la campaña del senador ultraconservador para extender sus propuestas a la sociedad brasileña, además de servir como «gancho» para atacar al candidato Lula Da Silva, al que ha cuestionado sus intenciones durante su campaña electoral.
Entre las diversas medidas que ha propuesto el senador para «mejorar el funcionamiento del país», Flávio ha sugerido adaptar un modelo de país más reducido y orientado a facilitar la actividad privada. En esta línea, el candidato plantea reducir el gasto público con la eliminación de diversos ministerios y recortar los gastos administrativos. A ello, se suma la implementación de medidas que amplíen las concesiones de empresas público-privadas para atraer inversiones de infraestructuras al país sudamericano.
Asimismo, Flávio ha propuesto revocar algunas medidas del pasado gobierno tras considerarlas «restrictivas» para la economía del país. Ampliar la explotación de tierras raras y minerales críticos, impulsar el microcrédito en mujeres, agilizar las licencias medioambientales, son algunas de las medidas en política nacional que propone el candidato ultraconservador.
A su vez, el senador tiene un programa de política exterior identificado en buscar lazos de unión con algunos países, entre los que destacan Argentina, Estados Unidos e Israel como «socios tradicionales», mientras que planea continuar con los vínculos comerciales con China y la Unión Europea, con el objetivo de establecer una relación funcional con ambas potencias.


